EL DIEZMO BIBLICO

Les pido el favor de leer con atención las siguientes reflexiones que he escrito con la esperanza de que, mediante la asimilación y el cumplimiento de esta doctrina, sea glorificado el Señor y nuestros hermanos mas necesitados reciban grandes beneficios.

Muchas veces he reflexionado con sacerdotes, religiosas, seglares, sobre la importancia que la Sagrada Biblia da los DIEZMOS y hemos comentado que si TODOS aceptásemos la Palabra de Dios en este campo encontraríamos la mejora y más fácil solución a los problemas económicos que aumentan y crecen cada día más en la vida pastoral de nuestras Parroquias y Vicariato Apostólico.  Y no digamos también, de los problemas sociales, asistenciales, humanitarios.

Los ingresos económicos de los llamados católicos para sostenimiento, mantenimiento de sus edificios y obras materiales, son insuficientes, casi nulos.  Los ingresos para impulsar y mantener los trabajos pastorales es lo mismo, casi nulo.  La supervivencia de sus ministros de culto y personal misionero, no viene dado generalmente de los dichos católicos, sino de donantes generosos de otros países.

Hoy, tomando responsabilidad eclesial, quiero exhortar vivamente a todo el pueblo de Dios, para que todos a una, se empeñen en una campaña intensa para dar a conocer la importancia del DIEZMO BIBLICO y los frutos insospechados que produciría para beneficio de todos en nuestra Iglesia.  Esta es la razón primordial de la Carta Pastoral que publico.

EL DIEZMO

El Diezmo es una necesidad sentida desde el principio, no solo en el pueblo de Israel, sino en todas las religiones.

El Señor ordena pagar el Diezmo.

Cuando Moisés legisla y dá las normas que debe seguir el pueblo de Dios, dá mucha importancia l deber de honrar a Dios mediante el pago del Diezmo.

Estos son los principales preceptos sobre este punto:

“El Diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh,”

[30]El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh. [31]Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor. [32]Todo diezmo de ganado mayor o menor, es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el cayado, será cosa sagrada de Yahveh. [33]No se escogerá entre animal bueno o malo, ni se le puede sustituir; y si se hace cambio, tanto el animal permutado como su sustituto serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados. (Levítico 27, 30-33)

En el Deuteronomio aparece la orden de pagar los Diezmos y la razón de este mandato: [22]Cada año deberás apartar el diezmo de todo lo que tus sementeras hayan producido en tus campos, [23]y, en presencia de Yahveh tu Dios, en el lugar que él haya elegido para morada de su nombre, comerás el diezmo de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, así como los primogénitos de tu ganado mayor y menor; a fin de que aprendas a temer siempre a Yahveh tu Dios. [24]Si el camino es demasiado largo para ti, si no puedes transportarlo porque el lugar elegido por Yahveh para morada de su nombre te cae demasiado lejos, cuando Yahveh tu Dios te haya bendecido, (Deuteronomio 14, 22-24)

En la pedagogía divina aparece como es que mediante la donación de los Diezmos, el hombre y la mujer aprenden prácticamente a reconocer y respetar el Señorío de Dios, que lamentablemente es muy olvidado con frecuencia.

Pero el texto mas precioso de Moisés sobre el Diezmo es el que hallamos en el capitulo 26 del 1 al 15 del mismo Libro Sagrado:

Como los hijos de Israel entraban al templo con sus donaciones y decían al Señor.   [1]Cuando llegues a la tierra que Yahveh tu Dios te da en herencia, cuando la poseas y habites en ella, [2]tomarás las primicias de todos los productos del suelo que coseches en la tierra que Yahveh tu Dios te da, las pondrás en una cesta, y las llevarás al lugar elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre. [3]Te presentarás al sacerdote que esté entonces en funciones y le dirás: «Yo declaro hoy a Yahveh mi Dios que he llegado a la tierra que Yahveh juró a nuestros padres que nos daría.» [4]El sacerdote tomará de tu mano la cesta y la depositará ante el altar de Yahveh tu Dios. [5]Tú pronunciarás estas palabras ante Yahveh tu Dios: «Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y residió allí como inmigrante siendo pocos aún, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa. [6]Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre. [7]Nosotros clamamos a Yahveh Dios de nuestros padres, y Yahveh escuchó nuestra voz; vio nuestra miseria, nuestras penalidades y nuestra opresión, [8]y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte y tenso brazo en medio de gran terror, señales y prodigios. [9]Nos trajo aquí y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel [10]Y ahora yo traigo las primicias de los productos del suelo que tú, Yahveh, me has dado.» Las depositarás ante Yahveh tu Dios y te postrarás ante Yahveh tu Dios. [11]Luego te regocijarás por todos los bienes que Yahveh tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, y también se regocijará el levita y el forastero que viven en medio de ti. [12]El tercer año, el año del diezmo, cuando hayas acabado de apartar el diezmo de toda tu cosecha y se lo hayas dado al levita, al forastero, a la viuda y al huérfano, para que coman de ello en tus ciudades hasta saciarse, [13]dirás en presencia de Yahveh tu Dios: «He retirado de mi casa lo que era sagrado; se lo he dado al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, según todos los mandamientos que me has dado sin traspasar ninguno de tus mandamientos ni olvidarlos. [14]Nada de ello he comido estando en duelo, nada he retirado hallándome impuro, nada he ofrecido a un muerto. He escuchado la voz de Yahveh mi Dios y he obrado conforme a todo lo que me has mandado. [15]Desde la morada de tu santidad, desde lo alto de los cielos, contempla y bendice a tu pueblo Israel, así como al suelo que nos has dado como habías jurado a nuestros padres, tierra que mana leche y miel.»

Así todos debemos manifestar nuestra gratitud al Señor por los bienes materiales que nos conceden, ofreciéndole el diez por ciento como señal de gratitud y como reconocimiento de su Señorío.

EN LOS LIBROS SAPIENCIALES.

[9]Honra a Yahveh con tus riquezas, con las primicias de todas tus ganancias: [10]tus trojes se llenarán de grano y rebosará de mosto tu lagar. (Proverbios 3, 9-10)

[7]Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias de tus manos. [8]En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los diezmos. (Eclesiástico 35, 7-8)

Aquí la Palabra de Dios insiste en la finalidad principal de los Diezmos, cual es la honra de Dios.  Es un acto de gratitud para con el Señor de quien recibimos todos los bienes. Por eso añade el Autor Sagrado:

[9]Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso, con arreglo a tus medios. [10]Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete veces más. (Eclesiástico 35, 9-10)

Sabemos que los Profetas fueron hombres valientes y fieles que transmitieron al pueblo de Israel los mensajes de Dios.  Fueron mensajeros del Altísimo que corrigieron, consolaron, exhortaron y amenazaron conforme a la acción del Espíritu Santo en ellos.

Respecto al Diezmo encontramos en sus mensajes órdenes muy precisas.  Y Malaquias es aun, mas fuerte y explicito.  [7]Desde los días de vuestros padres venís apartándoos de mis preceptos y no los observáis. Volveos a mí y yo me volveré a vosotros, dice Yahveh Sebaot. - Decís: ¿En qué hemos de volver? - [8]¿Puede un hombre defraudar a Dios? ¡Pues vosotros me defraudáis a mí! - Y aún decís: ¿En qué te hemos defraudado? - En el diezmo y en la ofrenda reservada. [9]De maldición estáis malditos, porque me defraudáis a mí vosotros, la nación entera. [10]Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi Casa; y ponedme así a prueba, dice Yahveh Sebaot, a ver si no os abro las esclusas del cielo y no vacío sobre vosotros la bendición hasta que ya no quede, (Malaquias 3, 7-10) 

El Señor por medio de su Profeta, ordena pagar el Diezmo integro y no defraudarlo.  Nos invita a ponerla a prueba, ¡A ver si no derrama, en cambio, su Bendición Divina! Personalmente he comprobado la veracidad de estas palabras y su exacto cumplimiento, en quienes con alegría y generosidad dan al Señor el diez por ciento de todas sus ganancias. Una persona muy rica me decía en cierta ocasión: “Cuando empecé a trabajar como obrero ganaba muy poco; pero comencé a dar al Señor el diez por ciento de mi salario cada mes.  Hoy la cantidad que pago mensualmente es muy elevada, porque El, en cumplimiento de su promesa, ha aumentado mucho mis bienes, también considerablemente."

Pero en esta profecía, encontramos además de las promesas de bendición que hace el Señor, a quien lleve integro el Diezmo, la Maldición para quien lo defraude.

La Bendición que el Señor promete es doble: la abundancia de los bienes, y la realidad es que, en la practica creemos que somos dueños absolutos de los bienes y hacemos a un lado las repetidas enseñanzas de la Palabra de Dios, respecto al pago de los Diezmos, como reconocimiento del Señorío de Dios sobre las personas y los bienes.

¿QUE QUIERES QUE HAGA POR TI?
(Mc. 10, 51)

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