Las Quince Promesas que hizo la Santísima Virgen María en favor de los devotos del Santísimo Rosario.
El que me sirve constantemente recitando mi Rosario, recibirá una gracia especial
A cuantos recen devotamente mi Rosario les prometo singular protección y grandes favores.
El Rosario será un arma poderosísima contra el infierno: destruirá los vicios, disipará el pecado y abatirá la herejía.
El Rosario hará florecer la virtud y la santidad, atraerá sobre las almas, copiosas misericordias de Dios; retraerá el corazón de los hombres del vano amor del mundo, para llevarlo al amor de Dios y encenderlo en el deseo de las cosas eternas ¡Oh, cuantas almas se santificaran por esta devoción!
El que a Mi se encomiendo por medio del Rosario, no perecerá
Todo el que recitare devotamente el Santo Rosario, con la consideración de los Sagrados Misterios, no será oprimido de la desgracia, no será castigado por la justicia de Dios, no morirá de muerte improvisa, sino que se convertirá, si es pecador; se conservará en gracia, si es justo y se hará digno de la Vida Eterna.
Los verdaderos devotos de mi Rosario, no morirán sin Sacramentos.
Quiero que los que reciten mi Rosario, tengan en la vida y en la hora de la muerte, la plenitud de las gracias y sean admitidos a participar de los méritos de las Bienaventuranzas en el Paraíso.
A los devotos de mi Rosario, Yo los libraré del purgatorio, el mismo día de su muerte.
Los verdaderos hijos de mi Rosario, gozarán de gran gloria en el Cielo.
Todo lo que pidiereis por el Rosario lo alcanzareis.
Los que propagan mi Rosario serán socorridos por Mí, en toda necesidad.
He obtenido de mi Divino Hijo, que los miembros de la cofradía del Rosario, puedan tener por hermanos a todo la Corte Celestial en vida y después de la muerte.
Los que rezan mi Rosario son mis hijos y hermanos de Jesucristo, mi Hijo Unigénito.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de predestinación.

¡SI SUPIERAN CUANTO LOS AMO LLORARÍAN DE FELICIDAD!
EL ESPACIO DE MEDJUGORJE
Mensaje del 25 de Enero de 2007
¡Queridos hijos! Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla. Así conocerán la oración con el corazón y sus pensamientos estarán en Dios. No olviden que son pasajeros como una flor de campo, que se ve de lejos, pero desaparece en un instante. Hijitos, dondequiera que vayan, dejen un signo de bondad y amor, y Dios los bendecirá con la abundancia de su bendición. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

¿QUE QUIERES QUE HAGA POR TI?
(Mc. 10, 51)
HISTORIAS DE ORACIÓN
ASÍ COMO ESTA TU ORACIÓN ESTA TU VIDA